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Los taninos de las flores de castaño macho podrían sustituir al azufre como conservante para el vino. El producto "Chestwine", desarrollado en Portugal, no es alérgeno en comparación con los sulfitos y no afecta el color ni el sabor del vino, según la empresa fabricante "Soluciones de Flores de Árbol". Es tan efectivo como el SO2 para inhibir la oxidación y el crecimiento microbiano. "Los taninos del castaño reaccionan con el oxígeno libre y disuelto, evitando así la formación de aldehídos", explica Philippe Ortega, uno de los fundadores de la empresa. El producto cumple con los requisitos del Código Enológico de la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) y con los estándares de la agricultura ecológica. Ortega adquirió la patente registrada en 2017 por investigadores de la Universidad de Bragança y del Instituto Politécnico en el noreste de Portugal. En ese momento, asesoraba a varias bodegas en la región de Vinho Verde y probó con éxito los polifenoles de las flores de castaño.
Según el fabricante, "Chestwine" debe añadirse durante el proceso de maceración, antes de la fermentación maloláctica, durante la maduración y justo antes del embotellado. "Dependiendo del color, el estado de salud de las uvas y la higiene general en la bodega, se necesitan de 27 a 45 gramos por hectolitro. Con esta cantidad, los vinos se mantienen estables durante al menos 60 meses, lo que coincide con la duración de nuestras pruebas más largas", dice Ortega. El proyecto ha ganado varios premios de innovación.
(al / Fuente: vitisphere)