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El renombrado viticultor alsaciano Pierre Trimbach falleció el 31 de enero en un accidente de tráfico. Tenía 70 años. Con su muerte, el mundo del vino pierde una personalidad influyente de la viticultura de calidad alsaciana.
Como representante de la duodécima generación de la bodega Trimbach en Ribeauvillé, fue durante décadas el director técnico y maestro de bodega responsable del estilo y la calidad de los vinos. Bajo su dirección, se crearon Rieslings internacionalmente apreciados como Clos Sainte Hune y Cuvée Frédéric-Émile. Trimbach representaba una filosofía del vino purista, precisa y duradera. Su principio central de calidad era el equilibrio de sus vinos. Él veía la tarea del viticultor como la de expresar el potencial de las uvas de manera clara y sin adulterar. También, con miras al cambio climático, enfatizó el futuro del Riesling y el Pinot Noir en Alsacia.
Después de su formación en Beaune y etapas en Famille Hugel y Robert Mondavi, asumió en 1979 la responsabilidad en la empresa familiar. La cosecha de 2025 fue su 46ª como enólogo responsable. Además, se comprometió fuertemente con la región, entre otras cosas como presidente durante muchos años de los Grands Maisons d’Alsace y como miembro de importantes organizaciones vinícolas nacionales e internacionales.
Pierre Trimbach deja a sus hijas Anne y Frédérique, que ambas trabajan en la bodega.
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